Por Josué I. Hernández
Génesis 9:18-29
- Nos sorprendemos con el ejemplo de Noé: Fue el único hallado justo en una generación corrompida, caminó con Dios cuando nadie quería hacerlo, construyó el arca en total obediencia, sobrevivió al juicio más grande de la historia, y Dios hizo un pacto con él.
- De pronto, nos volvemos a sorprender cuando leemos que Noé se embriagó.
- El primer episodio después del diluvio no muestra el triunfo de un héroe, sino la caída de un hombre justo.
- ¿Por qué el Espíritu Santo quiso conservar un episodio tan vergonzoso? “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron” (Rom. 15:4; cf. 1 Cor. 10:11).
- Noé fue descrito como un varón justo, íntegro que caminaba con Dios (Gen. 6:9).
- La historia demuestra que ninguna experiencia espiritual elimina la necesidad de velar (cf. Elías, David, Pedro).
- Las grandes victorias suelen ser seguidas por grandes pruebas.
- Una larga trayectoria de fidelidad no elimina la necesidad de la vigilancia espiritual (1 Ped. 5:8).
- Nadie está exento de la tentación (1 Cor. 10:12).
- Aplicación: No dormirnos en los laureles. La dependencia diaria de Dios sigue siendo indispensable.
- El pecado de Noé no afectó solamente su vida personal. Su embriaguez puso un tropiezo.
- Cam no solamente vio la desnudez de su padre, su actitud fue irrespetuosa al exponer la vergüenza de su padre.
- Sem y Jafet hicieron lo contrario: caminaron
hacia atrás, cubrieron a su padre, evitaron mirar su vergüenza.
- El honor debido a los padres es anterior a la
ley (cf. Ex. 20:12).
- No hablamos de justificar el pecado, sino de evitar la actitud de la burla y el desprecio, procurando la restauración del que cayó (cf. Prov. 10:12; 1 Ped. 4:8; Gal. 6:1).
- Aplicación: Cuando vemos caer a un justo debemos procurar restaurarlo, sin convertir su caída en motivo de escándalo mayor.
- El pacto de Dios con Noé no dependía de la perfección moral de Noé, sino de la fidelidad de Dios.
- La misma gracia que preservó a Noé antes del diluvio fue la gracia que necesitó después de su caída.
- La gracia no es licencia para pecar (cf. Rom. 6:1; Jud. 1:4).
- La gracia demanda obediencia (cf. 1 Cor. 15:10;
2 Cor. 6:1; Gal. 5:4).
- Aplicación: Si alguno como Noé ha caído, debe aferrarse a la gracia de Dios (1 Jn. 1:9; 2:1).
- “y bebió del vino, y se embriagó, y estaba
descubierto en medio de su tienda” (Gen. 9:21).
- Varias consecuencias: Relajamiento moral, vergüenza, tropiezo para otros.
- La Biblia nunca presenta la embriaguez de manera positiva (Prov. 20:1; 23:29-35; Ef. 5:18).
- Dios perdona a quienes se arrepienten, pero las consecuencias permanecen (Gal. 6:7; ej. 2 Sam. 12:10-14).
- Aplicación: Evitar “mirar” cuánto promete una copa (Prov. 23:31).
El relato apunta a una necesidad mayor
- Observamos el gobierno del pecado y la muerte, “el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Rom. 5:12).
- Este problema un día Cristo lo resolvería, “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia” (Rom. 5:17).
- Este relato no termina exaltando a Noé, termina recordándonos que aun el hombre más justo de su generación necesitaba un Salvador.
- Si Noé cayó, ninguno de nosotros debe confiar en sí mismo.
- Si Dios no abandonó a Noé, tampoco abandonará al creyente arrepentido.
- Y si Sem y Jafet escogieron cubrir con honra la vergüenza de su padre, nosotros también estamos llamados a tratar con verdad, humildad y amor a quienes han caído.
