La divina providencia



Por Josué I. Hernández

 
Introducción
  • ¿Existe realmente el azar? ¿Son nuestras vidas una sucesión de accidentes? ¿O existe una mano invisible guiando la historia?
  • Vivimos en un mundo que muchas veces no entendemos, y muchas cosas en la vida parecen una sucesión de coincidencias: un encuentro inesperado, una enfermedad, un despido, una oportunidad, una pérdida, o una bendición.
  • La Biblia nos enseña que, por encima de los acontecimientos visibles Dios continúa gobernando su creación. A esta verdad la llamamos “la divina providencia”.
  • La doctrina de la providencia nos enseña que Dios no creó el universo para luego abandonarlo. Él lo sostiene, lo gobierna, y lo dirige, encausando la historia para el cumplimiento de sus propósitos.
  • Comprender esta doctrina fortalece nuestra fe, motiva la esperanza, y nos da el consuelo y la paz en medio de las pruebas mientras esperamos en el Señor.
 
La providencia nace del carácter de Dios
  • Antes de entender lo que Dios hace, debemos entender quién es él. Si Dios no fuera soberano, no existiría providencia.
  • La providencia no es una decisión ocasional de Dios, es la expresión natural de su carácter.
  • Dios es el creador, y tiene el legítimo derecho de gobernar su creación (cf. Sal. 24:1).
  • Dios es el sustentador, la creación depende totalmente de él (cf. Heb. 1:3).
  • Dios es el altísimo, el universo no escapa de su autoridad (cf. Dan. 5:22,23; Is. 46:10).
  • Aplicación: Nuestra confianza no descansa en las circunstancias, sino en el carácter de Dios.
 
La providencia es el gobierno continuo de Dios sobre su creación
  • Dios preserva, por lo tanto, todo continúa existiendo porque Dios lo sostiene (cf. Col. 1:17).
  • Dios gobierna, por lo tanto, los reyes y la historia están bajo su dominio (cf. Dan. 4:35).
  • Dios dirige, aunque sin violentar la responsabilidad humana. Conduce los acontecimientos (cf. Gen. 50:20; Est. 4:14; Flm. 1:15).
  • Aplicación: Dios también está presente en los días comunes, no solamente en los días extraordinarios.
 
La providencia no elimina la responsabilidad humana
  • IMPORTANTE: La providencia no significa fatalismo. El fatalismo enseña que todo ocurre por un destino ciego e inevitable, y que nuestras decisiones carecen de importancia. La Biblia enseña exactamente lo contrario. Dios gobierna la historia mediante su sabiduría, pero nuestras decisiones son reales y somos plenamente responsables de ellas.
  • La providencia no elimina la responsabilidad humana.
  • Los hermanos de José fueron responsables de su pecado, Judas fue culpable de traicionar a Jesús, Onésimo fue culpable de defraudar a Filemón y huir. Sin embargo, Dios llevó adelante su plan sin convertirse en el autor del pecado.
  • La providencia no justifica el mal. Por el contrario, demuestra que el mal jamás puede frustrar los propósitos de Dios.
  • Aplicación: Dios gobierna la historia, pero cada persona sigue siendo totalmente responsable de sus decisiones.
 

FATALISMO

PROVIDENCIA

Destino impersonal

Dios personal

Todo determinado por fuerzas ciegas

Dios gobierna con sabiduría

Las decisiones no importan

Las decisiones sí importan

No existe responsabilidad moral

Existe responsabilidad moral

Produce resignación

Produce confianza y obediencia

 
La providencia nos invita a confiar en Dios aun cuando no entendemos
  • La mayor prueba de la fe es seguir confiando y obedeciendo cuando no comprendemos (cf. Mat. 7:21-23; Heb. 5:9).
  • Pensemos en la cruz. Humanamente, fue una tragedia. Pero, precisamente ahí, en la cruz, Dios estaba llevando a cabo el mayor acto de amor (Jn. 3:16; Fil. 2:8-11; cf. Hech. 2:23; 4:27,28; 13:27-30).
  • La Biblia no dice: “Todas las cosas buenas sucederán a los que aman a Dios”; dice: “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Rom. 8:28).
  • Aplicación: La fe madura no consiste en entender todos los caminos de Dios, sino en confiar en el Dios que conoce el final desde el principio.
 
Aplicaciones para los que aman a Dios
  • Oramos, porque Dios gobierna.
  • Trabajamos diligentemente, porque somos responsables.
  • No vivimos angustiados, porque Dios controla la historia.
  • No vivimos pasivamente, porque Dios nos llama a obedecer.
  • Esperamos con paciencia, porque Dios nunca llega tarde.
 
Conclusión
  • Imaginen un enorme tapiz visto por el revés. Solo se observan hilos cruzados, nudos, y un aparente desorden. Pero el artesano contempla el diseño desde el frente.
  • Muchas veces no entendemos las pérdidas, las esperas, o las pruebas. Sin embargo, Dios sigue tejiendo una obra perfecta.
  • La providencia significa que, aunque no podamos ver la mano de Dios, siempre podemos confiar en su corazón.
  • Cuando no entendamos el camino, confiemos en el Guía.